Prostitución Sagrada: " La Prostituta y la Santa"

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Yo vengo del poder.

Y he ido hacia los que se reconocen en mi.
Y estoy entre los que me buscan.

Miradme, vosotros que os reconocéis en mi.
Oidme, vosotros que escuchais.
Acogedme, vosotros que me esperais.
Y no aparteis de mi vuestra vista.
Y no pronuncieis ni escucheis palabras de odio contra mi.
No me ignoreis en ningún lugar, en ningún momento.
¡Manteneros en guardia!
No me ignoreis.

Porque yo soy la primera y la última.
Yo soy la venerada y la despreciada.
Yo soy la puta y la santa.
Yo soy la esposa y la virgen.
Yo soy la madre y la hija.
Yo soy los brazos de mi madre.

Yo soy la estéril y la de muchos hijos.
Yo soy la que se ha desposada muchas veces, y nunca ha tenido marido.
Yo soy la que da a luz y la que jamás procreo.
Yo soy el consuelo de mis dolores...

Yo soy el silencio incomprensible y el pensamiento omnipresente.
Yo soy la voz cuyo sonido es multiple y el verbo de muchas formas.
Yo soy la expresión de mi nombre.

El Trueno, Espíritu Perfecto-  (Himno a Isis) - Nag Hammadi)

Así empieza "El Trueno, Espíritu Perfecto". Este breve tratado forma parte de la Biblioteca de Nag Hammadi, una colección de escritos gnósticos del siglo III, descubierto en Egipto en 1945. Identificado como "El Himno a Isis", una proclamación de la Diosa o la Gran Yo Soy. 

A lo largo de la poderosa voz pronunciada en el texto, se identifica más como un himno o un poema que como un discurso. Según ciertos estudiosos "en términos de la tradición religiosa" El Trueno, Espíritu Perfecto" es difícil de clasificar, ya que no representa claramente una tradición judía, gnóstica o cristiana.

"El Trueno, Espíritu Perfecto" hace eco de las voces de Isis, Ishtar e Inanna, diosas que fueron consideradas como "La Toda Poderosa" en culturas matriarcales muy antiguas. El texto expresa claramente la voz del poder de la feminidad divina y sagrada ante un pueblo que estaba ambivalente sobre la adoración de su imagen y su atracción por ella, cuyos antepasados habían sido perseguidos por rendirle culto con la entrada del Patriarcado.

Han pasado unos 1.800 años desde la redacción de "El Trueno, Espíritu Perfecto", y en esta época de renacimiento femenino se empieza a escuchar de nuevo "esta voz cuyo sonido es múltiple." 

La afirmación: "Yo soy la Puta y la Santa" tiene sus raíces en la antigua Sumeria y Babilonia, donde existian sacerdotisas al servicio del templo. Estas mujeres se dedicaban a sublimar su energía sexual y ofrecían su cuerpo  en rituales, en honor a la Diosa y en comunión con lo Divino.

En muchas culturas antiguas, se sabe que con la finalidad de rendirle culto a la Madre Tierra para su prosperidad y para que un rey tuviera legitimidad ante los ojos de su pueblo, se celebraba el hieros gamos (matrimonio sagrado) con una sacerdotisa que representaba a la Diosa. En Sumeria la gente cantaba himnos de contenido eróticos para celebrar el matrimonio del rey.

Con el tiempo la promulgación de matrimonio simbólico del rey con la diosa, probablemente, se convirtió en mera forma y fue finalmente obsoleta en Babilonia y otras sociedades que se volvieron estratificadas y bélicas. Entonces se dio importancia al poder militar, en lugar de la unión mística con la diosa, que confiere legitimidad a un gobernante. 

En Babilonia había también una jerarquía de las prostitutas sagradas del templo de alto rango, la entu y naditu, hasta la prostituta de la calle, señalada como haritmu. En los textos religiosos de Babilonia, la diosa Ishtar se identifica con los rangos inferiores de las prostitutas de la calle, diciendo: "Cuando me siento en la entrada de una taberna, yo, Ishtar, soy un haritmu amorosa." En otro texto babilónica Ishtar proclama: "Una prostituta compasiva Yo Soy." 

Isis comenzó su vida ilustre como una diosa en Egipto alrededor del 2500 antes de Cristo. Su culto se extendió por todo el mundo mediterráneo y más allá. Incluso había un templo a Isis en el río Támesis. En Roma, a pesar de que fue considerado por la clase dominante como una importación oriental exótica (y sospechosa), ella era también adorada hasta bien entrada la época cristiana. 

Al igual que Jesús, Isis era una salvadora universal y misericordiosa, que no hizo distinción a la clase social o linaje. Como la Virgen María, ella era una madre divina y devota y querida también por las prostitutas. 

De acuerdo a la riqueza de la tradición que la rodea, durante la larga búsqueda del cuerpo de su amante / hermano Osiris, hay versiones que aseguran que ella se dedico a la prostitución sagrada en Tiro durante diez años. Finalmente encontró el ataúd de Osiris en la columna de un templo dedicado a Ashstarte en Babilonia. (Curiosamente los templos de Isis a menudo se encuentran cerca de burdeles y tenía la reputación de ser lugares de encuentro para las prostitutas.)



Isis, como Inanna e Ishtar, eran un Todo: prostituta, esposa, madre y santa. Al parecer, los fieles no veían contradicción en ella, ni habia necesidad de exaltar solo a un aspecto de la diosa y rebajar otro. 

Hay muchas teorías acerca de lo que podría haber causado la desaparición del culto a la diosa (al menos en el mundo occidental) Y precisamente en estos tiempos su imagen ha estado resurgiendo.

Es hora de unir a sus arquetipos dispersados, con el fin de sanar nuestras psiques individuales y colectivas, es necesario la reconciliación con la divinidad femenina, no sólo como la madre, la santa o la virgen, la sabiduría divina sin cuerpo, sino también como la prostituta sagrada, la "prostituta compasiva".

Probablemente no es práctico ni posible reconstruir los templos a la diosa para la práctica de la prostitución sagrada. Pero podemos empezar a recuperar el arquetipo de la prostituta sagrada, abrazándola adentro de nosotras mismas.

La dicotomía de la virgen/prostituta, de forma implícita, llevo a las mujeres a identificarse solamente con un extremo de la feminidad. Este dicotomía representa la integración de nuestras almas y nuestros cuerpos,  de nuestra espiritualidad y nuestra sexualidad. Entendiendo que no estamos divididas.

Inanna, Ishtar, Isis y otras grandes diosas representaron distintos arquetipos de la psique femenina: la esposa, la madre y la amante, y en su integridad en sí mismas, también la virgen. 

En nuestra cultura no podemos comprender del todo el concepto de la pasión sexual divina. Así que en la visión católica y cristiana María concibe místicamente a través de un mensajero angelical. No permitimos si quiera pensar que ella experimenta el éxtasis sexual. 

A pesar de que los creyentes profesen su fé en que Jesús se encarnó para compartir la naturaleza humana, en toda su alegría y tristeza, no se ha permitido creer que tuvo una expresión sexual libre. 



Se sabe que muchas mujeres lo siguieron, la principal de ellas María Magdalena, la primer testigo de su resurrección y también su esposa, de acuerdo a ciertos escritos antiguos. Ella fue representada como una prostituta arrepentida.

Sin embargo de acuerdo a otras versiones se asegura que María Magdalena, fue una mujer iniciada en prácticas sexuales sagradas en los Templos de Isis y eso ante los ojos de los hebreos, era visto como prostitución.

Es interesante, en términos de arquetipos, que tantas mujeres en el Evangelio tenían el nombre de María, casi parece como si todas las partes dispersas de la Diosa: la virgen, la esposa, la madre, la hermana, la amante, y la puta, quisieran retornar con el nombre de María. 

El nombre de María en hebreo es Miriam, un nombre con bastos significados, asociado a la amargura, la rebelión las lágrimas, el útero, y el mar. 



La prostituta sagrada representada como María Magdalena, en contraparte como María, la Santa y Virgen, representan los dos aspectos fundamentales de la naturaleza humana. Hasta que la mujer no integre y honre ambos arquetipos siempre existirá una batalla en desacuerdo con su propia feminidad.


" Siempre será la Virgen-Prostituta, el Ángel perverso, la Mujer Siniestra y Santa"
- Anaïs nin



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